En un bol, batir las yemas de huevo con 50g de azúcar hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. Incorporar el aceite, la leche y el extracto de vainilla en un hilo mientras continúas mezclando.
Agregar la harina y el almidón de maíz tamizados. Mezclar delicadamente hasta obtener una masa lisa y sin grumos.
Montar las claras de huevo a punto de nieve firme con 50g de azúcar, hasta obtener un merengue brillante y estable.
Con una espátula tipo lengua, incorporar delicadamente las claras montadas a la mezcla de yemas. Realizar un movimiento de rotación para preservar la aireación de la preparación y evitar aplastar las burbujas de aire.
Dividir la mezcla en dos partes iguales. Incorporar un colorante rojo alimentario a una de las dos partes para obtener un tono vivo y homogéneo.
Forrar una bandeja de horno con papel sulfurizado. Llenar dos mangas pasteleras con las mezclas roja y blanca.
Desde una esquina de la bandeja, alternar las mezclas roja y blanca trazando líneas paralelas para crear un efecto visual que recuerde a un bastón de Navidad (candy cane). Repetir la operación en toda la superficie de la bandeja asegurándose de repartir uniformemente la masa.
Hornear el bizcocho
En cuanto salga del horno, voltear el bizcocho sobre un paño húmedo previamente extendido. Enrollar delicadamente el bizcocho en el paño para darle una forma cilíndrica, apretando ligeramente para evitar que se agriete. Dejar enfriar así para fijar la forma.
Desrollar delicadamente el bizcocho enfriado. Extender una capa uniforme de relleno a elección, como mermelada de fresa y crema de vainilla. Volver a enrollar el bizcocho apretando ligeramente para obtener un tronco bien compacto.